viernes, 13 de abril de 2012
La hoja, el renglón y la alondra
Un atardecer, las sombras invaden la luz y la primera luna, pesada y pálida, despega del horizonte, trepa al cielo y cuando la noche despliega el peplo negro, la segunda luna, liviana y brillante, engarza su metáfora de plata.
El macrocosmos nocturno se mete en el microcosmos de mis huesos cansados luego de una jornada de consultorio, mis párpados abandonan la vigilia y mis ojos inician su itinerario de órbitas circulares alrededor de los sueños.
Una hoja de papel, pálida como la primera luna, y liviana como la segunda, se acerca a mí, con voz quebrada, susurrando a mis oídos:
- Tengo un dolor insoportable, ¿me podrías ayudar?
-No soy especialista en hojas, sí en personas que apenas conozco, en 20 minutos de una consulta, le respondo sin asombro pero con cierto enojo.
- Lo sé, pero también sé de tu singular paciente, un paradigma que había caído del cielo sin mediación de la ciencia y al bautizarlo Nihil, al darle un nombre, pudo abandonar la indigna metamorfosis de cuadro clínico en que lo había convertido la ciencia de la evidencia médica, así, Nihil pudo volver a ser persona.
–Es cierto ese fue un “caso difícil” como solemos decir en la jerga médica.
-¿Cómo te llamas?
-Hoja, en mi caso el arquetipo es la cosa.
-Bueno, entonces tu nombre es Hoja y eres una hoja.
-En efecto y mi enfermedad es este renglón que tanto me duele.
Buscando una posición que mitigara su agudo dolor, Hoja, apoya su liviano cuerpo en el respaldo de la cama, con sus piernas, sobre el colchón, temblando de dolor.
Noto, a la altura de la mitad de su tórax, una costilla que parecía de grafito.
Al palpar ese lugar, ella se molesta y exclama:
-Es ahí, justo ahí donde me duele, ese renglón extraño.
Dudo un minuto, respiro profundo y le digo:
-Querida Hoja: En efecto, es la costilla… perdón, el renglón esto que duele, pero no tengo idea que hacer para curarte, solo puedo consolarte.
Ella, apesadumbrada me cuenta:
- mis ancestros mas antiguos fueron las pinturas rupestres, los petroglifos, luego el papiro, mis primas las telas, mis primos los lienzos, todos fueron utilizados para distintas técnicas de pintura, pero no tengo antecedentes familiares de hojas con renglones para escritura.
-Bueno, los antecedentes son muy importantes de modo que el diagnóstico presuntivo es: un renglón de grafito insertado como un cuerpo extraño.
No supe que hacer, hasta que una idea vino a mí: hacer una consulta con Hada, una amiga escritora de cuentos.
Al informar a Hoja, ella dio su consentimiento, e inmediatamente telefoneo a Hada, la pongo al tanto del caso singular y ella contesta segura:
-Conozco casos similares, el renglón es como un cuerpo extraño, una enfermedad que padece Hoja, es como en una celda con barrotes de grafito que la priva de su libertad, de su destino de una hoja para pintar, es decir la cruel obstinación de no dejar ser aquello que debe ser.
Hada llega hasta nosotros y mientras cuenta con precisión e imaginación la historia de una alondra que voló desde una hoja, llevando como una rama, un renglón en su pico, Hoja cesó de sentir dolor
¡El renglón ya no estaba en su cuerpo!
Así, curada por Hada, mediante técnicas chamánicas, Hoja recupera su libertad para que alguien pueda dibujar en ella, pintar en ella, las armónicas escalas de valores lumínicos, hasta lograr mediante esta poiesis (creación), el vértigo del sueño de Ícaro.
Mi amiga escritora de cuentos, sugiere entonces, enviarla a un lugar apto para Hoja.
A viva voz le dije:
-¡Conozco el lugar, la llevaré al Taller de Pintura La Babel!
Así lo hice, la dejé en manos de Lidia, ella la colocó en uno de sus soportes, tomó uno de su pinceles y con precisos e inspirados trazos creativos, fue pintando un cielo con remolinos azules y rosados de amanecer, y en el medio, una alondra bidimensional, que despliega sus alas y emprende su vuelo, con la primera rama de su futuro nido en su pico.
Sus pichones nacerán el día cuatro de mayo, en el instante de participación cósmica con todos los visitantes en las galerías de 54 universos.
Marcelo Ocampo
Los invito a leer la continuación de este cuento de Hoja, por la escritora Ana Gracia, acerca de su sanación, tirando abajo "muros" de medicina y de alternativas, cuando deben ser todas opciones complementarias y no alternativas. Lamento contaminar de razón científica y me alegro por considerar medicinas complementarias. De otra manera Hoja como Paradigma, no tendrían una cura, un consuelo, el enfermo es un ser que sufre, sueña y piensa (Unamuno).
Gracais Hada.
domingo, 1 de abril de 2012
ETICA AL FINAL DE LA VIDA
El jueves 22 de marzo, asistí a un encuentro sobre Ética al final de la Vida organizado por Agora Americana, en la Sociedad Científica Argentina, Av. Santa Fe 1145 C.A.B.A.
El tema convocante: Muerte Digna, los oradores: Dra. Myriam Dibarboure, Especialista en Patología Clínica del Uruguay, el senador Cavanchik el diputado Milman y la Señora Selva Herbon, mamá de Camila, la niña que, desde hace 3 años, está internada en estado vegetativo permanente desde su nacimiento, un caso estremecedor e indignante de encarnizamiento terapéutico y de la falta de rumbo que coloca la tecnociencia (soporte vital) a los hombres (pacientes- familiares, equipo de salud).
En tal sentido la ponencia de los convocados y la certeza de una ley de muerte digna, con media sanción en la Cámara de diputados, y ya en Cámara de Senadores, como “remedio” legal y de argumentación moral desde una bioética ligada a los derechos humanos.
Se trata de una prevención cuaternaria para los excesos de la medicina como imperativo tecnológico, de un espacio de acuerdo entre la medicina, el derecho y la bioética, como herramientas aplicadas a la resolución del llamado caso Camila y que sienta precedente para otros casos similares.
La tecnociencia, hace posible “hacer” pero no nos dice que está bien y que está mal hacer, solo hacer porque se puede, un determinismo tecnológico como factor de aceleración del nihilismo.
Ahí el paradigma perdido, ahí la falta de rumbo, ahí la fractura antropocéntrica, con la tecnociencia que nos da tanto pero que quita la capacidad de simbolizar, ella misma se coloca por fuera de los símbolos, tornando a los humanos, objetos, es decir, atentando contra la dignidad de la persona como fin en sí misma.
El universo de arquetipos parece perdido y los valores flotan como islas en un mundo de personas insulares todas conectadas a un mundo artificial.
Los aromas narcóticos de la epistemofilia, adormecen la conciencia que ya no distingue el bien del mal y confunden la razón que ya no distingue lo verdadero de lo falso.
Así la muerte pierde la simbolización y se licua la triple constante antropológica: conciencia de ella, traumatismo por ella y trascendencia de ella. (E. Morin)
“Un vacío legal es el anclaje a lo que Es y el sumidero del Deber Ser”.
Este torbellino de pensamientos y de emociones, sacudía mi espíritu, mientras escuchaba a la madre, que busca el derecho a morir de su hija, mientras veía las imágenes del ángel atado que mira sin mirar, que llora sin llorar.
Y a la vez, al ser testigo de la lucha de Selva por la dignidad de su hija, socavada por el imperativo tecnológico con el consiguiente encarnizamiento terapéutico, que viola el derecho a morir dignamente, al ver la sala colmada de asistentes con toda una energía que hacía vibrar el alma, al ver la singular presencia de la madre de Melina, la mariposa que finalmente pudo iniciar su vuelo trascendental, me di cuenta que, afortunadamente, en la cúspide del dolor, de la indignación, de las palabras como verbo hecho carne, con la piel sensible y doliente y la razón lúcida, con la ley en gestación que contempla y ampara en justicia estos casos, se puede rescatar una humanidad menos antropocéntrica, mas ligada a la naturaleza, menos individualista, mas solidaria, una medicina menos técnica, mas humanista, un participar cósmico en el morir y en el vivir con dignidad.
Y el instante del vuelo inicial, está cerca, el ángel volará por los pilares del aire, hacia el lugar del cielo más diáfano.
Marcelo Ocampo
31/3/12
domingo, 11 de marzo de 2012
Técnica Arte y Nihilismo
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| Tiempos Modernos |
En este juego de tragedia de técnica de arte y de ciencia, está el devenir del hombre y su existencia en el mundo pragmático y en el mundo de los valores. El nihilismo es un valor positivo o negativo, según aspectos históricos, lexicográficos, artísticos y filosóficos.
Esta es la saga de unas reflexiones acerca de la técnica, del arte y de la ética que luego serán investigadas, trabajadas y publicadas como parte de las tareas del Grupo Atenea La Plata.( Esquilo y su Prometeo Encadenado, Sófocles y su Antígona, ambos en interpelación a la técnica como problema trágico y luego filosófico, con Gorgias).
El nihilismo es etimológicamente nada, pero desde el punto de vista filosófico es vacío de valores, o la pregunta ¿para que?
El Ruso Turgeniev, un novelista, afirma que él es el padre del término nihilista, precisamente por el modo de pensar de Bazarov, un joven médico que viene a visitar a un amigo que lo recibe en su hacienda justo en un ambiente político intenso, (liberación de los campesinos d la gleba), y este joven, critica los valores de los aristócratas y éstos dicen que él es un negador de valores y del orden social, un nihilista. Bazarov acepta el apelativo y rechaza los principios y valores de la vieja generación y se compromete con su función social de médico, muriendo por una infección contraída curando a un enfermo.
El padre filosófico del nihilismo es Nietzsche, en "la voluntad de poder", quien abreva en estas aguas y en Bourget, de quien toma el concepto de decadencia: Una ley idéntica gobierna el desarrollo y la decadencia de ese otro organismo que es el lenguaje. Un estilo decadente es aquél en el cual la unidad del libro se descompone, para hacer lugar a la independencia de la página, la página se descompone; para hacer lugar a la independencia de la frase, y la frase, para hacer lugar a la independencia de la palabra. (Bourget)
Nietzsche interroga a la técnica como acontecimiento total a la manera de Franco Volpi, “la danza que baila la época contemporánea”.
La técnica moderna, tiene un hilo conductor con el arte de los griegos sobre la Techné, como destino del hombre.
Los griegos zanjaron esta tradición mediante la tragedia, con el sacrificio.
Hoy, ¿quién está dispuesto al sacrificio?
Entonces el para que surge como el nihilismo posmoderno: una crisis de valores tal que luego de andar por un camino de hielo, el hombre ha advertido que éste se ha roto en mil pedazos y no sabe hacia donde ir.El nihilsmo es esta desorientación, acelerada por la técnica, la cuál hostil a la simbología (asimbólica), toma a la naturaleza y al hombre como objeto. El mundo, gracias a ella, puede seguir andando sin la raza humana.
La técnica y la poiesis se separan pero ¿hasta que punto no es una sin la otra?
Desde una perspectiva etológica, el hombre al usar recursos naturales (tierra, pigmentos, papel, piel), para su supervivencia, ya está negando la naturaleza y su unión con ella (ecosistema vs. etosistema).
Esto es un nihilismo filogenético y de ontogénesis.
Poiesis, es decir un arte que custodia lo desvelado. No así la técnica que devela sin custodiar.
¿Cómo hacer para velar por aquello desvelado en el mundo de hoy?
Tal vez con una ética de convergencia que acepte la presencia de la técnica y del huésped inquietante: el nihilismo.
Arte y nihilismo tienen tanto en común como la vida y la muerte: un juego en el cuál una no es sin la otra.
Pero el imperativo tecnológico como devenir pone en peligro este juego, al punto de desafiar a la propia muerte al propio cuerpo deficiente y efímero.
Como bien escribe Volpi, el nihilismo ha carcomido las verdades y debilitado las religiones, pero también ha disuelto dogmatismos.
La raíz griega de Occidente con el hombre libre, portador de razón y lenguaje, lleva el germen nihilista en Gorgias quien afirmó: “nada existe y si existe es incognoscible”
Tal vez el superhombre sea un clon inmortal genéticamente manipulado en un mundo donde el sueño de los hombres haya muerto como han muerto los dioses.
Marcelo Ocampo
Fuentes:
Esquilo. Prometeo Encadenado. Ed. Planeta 2000
Cacciari M, Doná M. Arte, Tragedia, Técnica. Ed. Prometeo, 2008
Volpi, F. El nihilismo. Ed. biblos, 2005.
Nitzsche, F. El origen de la Tragedia. Ed. Caronte, filosofía, 2000.
Sófocles: Antígona. Ed, Quadrata, 2003
miércoles, 22 de febrero de 2012
Ley de Murphy en la cotidianidad
El sábado tornasolado matinal, anunciaba una disconformidad climática que se metía en mi cuerpo y en los vericuetos cotidianos asados por el calor, que freía hasta los átomos del aire.
Escucho desde fuera del baño, la voz de Sandra:-¿Vamos a ir a Capital?
-Claro, en un rato termino mis necesidades finales (que a veces no son finales), me ducho, me afeito, controlo en la gomería el aire de las cubiertas y nos vamos.
La temperatura del día, vulcanizaba el aliento.
Pregunto: -¿Estas Lista?
-Me seco el pelo y vamos.
Salimos para Capital, por autopista La Plata Buenos- Aires.
-No me siento bien, la jaqueca me juega una mala pasada.
-Es el calor, me consuela ella.
Interminables fueron los kilómetros, bajo un cielo amenazante como soldado de plomo con metralleta de acero.
Un cartel de cochera disponible en la calle Córdoba, se mete en mis ojos y bajo por la rampa de acceso al vientre del monstruo traga autos, cuando escucho una voz desde un costado -Jefe ¿lavamos el auto? -Bueno, y ahí lo dejo.
Salimos de la boca del monstruo de cemento y emprendemos una caminata de unas cuadras bajo el aire de amianto de la ciudad.
-Sí, soy Laurence de Arabia, pensé, hasta miré con sorpresa a un camello caminando con su cuadrúpedo andar y pensé que bueno sería saber montar y llegar así en su lomo jorobado, hasta el edificio de arena a las puertas del desierto.
Con la ilusión de cobrar un billete extranjero en Western Union de la calle Córdoba, hacemos la cola (el camello, Sandra y yo).
En eso, desde la ventanilla nº 5 una voz:- ¿Alguien para Wester Union? -Sí nosotros y me apersono en la ventanilla con la Cédula Federal y el recibo para cobrar.
-No señor, no puede cobrar con la Cédula Federal, tiene que mostrar el Documento Nacional de Identidad (DNI). -Pero, si en esta misma ventanilla el mes pasado cobré mostrando esta misma cédula ¿Cómo ahora no?
-Habrán hecho una excepción, escucho como respuesta de una mal dormida.
¿Y no puede hacer otra excepción? Un lacónico: NO, nos arroja fuera del local con el cartel colgando del pecho que decía: Game Over.
O todo era un espejismo se trataba de la popular "Ley de Murphy".
La repentina desaparición del camello me hizo ver que era lo segundo.
Nos vamos hacia el centro comercial de la avenida Santa Fe, a paso lento y llegamos a una librería que antes fue un hermoso teatro.
Unos rufianes a sueldo, mataron a los actores, echaron a los músicos de la orquesta y unos inescrupulosos arquitectos y empresarios, llenaron el teatro con libros como espectadores de un escenario con mesas de bar, habitado por actores de la cotidianidad como nosotros que pedimos un tostado y una gaseosa, aplaudidos por libros de autoayuda que ocupan la primera fila.
Del falso escenario me dirijo hasta el baño:
un cartel con la leyenda: “Disculpe las molestias estamos limpiando para UD” y una soga impedían el ingreso.
Frente a la adversidad, hago tiempo en el sector de libros de mitología y tomo uno de la misma editorial y del mismo autor que había adquirido hacía tan solo un mes. Recordé el precio: $58. Por esas cosas, me fijo en la barra electrónica de precios: habían subido el precio tres veces los empresarios que juegan a libreros. Otra vez Murphy y otra vez el cartel en mi pecho: Game over.
Vuelvo al baño ya habilitado y al entrar encuentro en las dos medias puertas de acceso a los inodoros el aviso de: OCUPADO
¡Game over! Me salva el baño para discapacitados, que estaba disponible. Sin dudar un instante, me siento en un trono un poco más alto que los comunes con un andarivel y dos pasamanos, pero la misma utilidad, un sumidero para escatológicas evacuaciones.
Salimos de la librería V.I.P. en busca de una zapatería, me vendría bien cambiar estos mocasines postmodernos y ya algo gastados.
- Sí estos de la vidriera están lindos, comenta Sandra.
-Pero no traje medias, respondo – Es fácil compra un par en la mercería de enfrente, cruzamos y cuando veo el precio, muy caras en relación con la calidad y con los precios en mi ciudad, no las compré, en otro comercio las mismas medias el mismo precio, de modo que me fui sin adquirir los zapatos que me había gustado. ¿Puede la ley ser tan rígida?
-Acordate de las zapatillas, que precisas para la caminata, insiste Sandra.- Es cierto, vamos que allá veo una zapatería. Elijo una y le pido al dueño un par de medias. -No vendemos medias.
No puedo probarme las zapatillas sin medias, le contesto.
¡Sí, la ley de Murphy es muy rígida!
En la cochera, ya listos para regresar, pago el importe de las horas de alquiler y el lavado:- son 75 señor no 45. (Suma que le estaba dando) -En la Plata son 45. -Sí pero acá ponemos cera muy especial, antiarrugas, antilluvia, antigranizo y aspiramos el interior con un filtro especial. -Está bien, señor “especial” cobre el lavado especial.
Salimos de la cochera, con el auto recién lavado: una lluvia unánime caía sobre la ciudad y sobre el encerado especial.
¡Otra vez la maldita ley de Murphy!!
Espero que en la autopista se acaben los malos augurios, pero no fue así, hasta creí ver sentado en el asiento trasero al mismísimo Murphy, como pasajero!
Y sus efectos no se hicieron esperar: un triple choque impedía el tránsito normal, luego de sortear el obstáculo, entramos en la caravana circense de micros con futbolistas y con hinchas escoltados como príncipes por policías en motos y en autos que aullaban luces azules.
Observé por el espejo retrovisor interno la mueca de placer en los labios de Murphy, esgrimiendo su ley en la mano derecha.
Al descender de la autopista y ya en la ciudad de La Plata, me dispongo a cargar nafta en la estación de siempre: - no hay, me advierte el playero con ampulosas señas.
Busco otra estación de servicio: -Sí, hay pero no tenemos débito, no funciona. Miro con cara de asesino a Murphy, pero ya no estaba, dentro del auto solo estaba Sandra con cara de resignación especial.
Bueno, vamos a la vinería a buscar mi vino favorito: -Vendimos la última caja hace 10 minutos. NO, no puede ser si siempre tienen! Exclamo con sorpresa y cierto enojo.
Por fin en casa, dispuesto a guardar el auto, al bajar piso una cagada tan enorme que tuve que sacar el zapato con sumo cuidado.
-Después quieres que no me enoje! le comento a mi esposa, -y no me digas que pisar mierda trae suerte! Entramos a casa, saco el otro zapato, descalzo y cansado, me tiro a la cama pensando que la ley de Murphy, con su primera sentencia: “Si algo puede salir mal, saldrá mal” es tan científica, como la Ley de la Gravedad.
Marcelo OCAMPO
jueves, 2 de febrero de 2012
A mi hija, en el instante
viernes, 9 de diciembre de 2011
Lenguaje y Poiesis
Lidia Leventeris. Artista Plástica.
Miro el lenguaje, desde el balcón de mi consciencia, debajo de la lengua, encima de ella, sorteando papilas gustativas, debajo de ella, recordando la humedad de los labios y la piel ardiente, en un anochecer, donde las palabras son susurros de bocas encontradas.
Un fuego no tecnológico me habita, un fuego anterior a Prometeo que me anima a vivir el instante de amor, anterior al lenguaje y que luego se hace verbo.
Con las luces imprecisas del amanecer, vuelvo a mirar al lenguaje y resueltamente me dirijo hacia las palabras, deslizándome por papeles no escritos, hasta la que he elegido: Poiesis.
Cuando la alcanzo, ya no está, una extraña sensación de erosión del Ego en el Otro Trascendente, me invade, las átomos del hiperespacio en una letra y el cordón umbilical de Gaia, me nutre de una luz inicial, la presencia más carnal y la ausencia más fantasmal.
Poiesis, un narcótico vuelo circular entre el sol y la luna, una ascensión al cielo y una caída al infierno.
Poiesis, en el viaje del chamán en busca de esa planta mágica, en el devenir de la obra del artista, en el giro incesante del sujeto alrededor del objeto, (de la obra), en la voz ancestral de los poetas, en la custodia de la verdad desvelada, en la balada de los tejedores de sueños, en la alegoría del árbol de la vida.
Todo lo demás, es hastío.
Marcelo Ocampo
9/12 /2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
El legado de Asclepio, en el día del médico 2011
Este comentario en el día del médico, quiere ser una reflexión acerca del legado de Asclepio, o Esculapio para los romanos, un rescate del báculo como instrumento ético y mágico místico de sanación.
Asclepio, desde su origen, estuvo asociado a la medicina, como héroe médico en la Ilíada y en la Odisea y como Dios en la III oda de Píndaro, por eso encarna, en la red metafórica del mito, la templanza (soprosyne) pero también la desmesura (hybris), las curaciones mágico místicas y las empíricas, es el arquetipo del médico en la Grecia Arcaica.
Su legado es el de Medeo y Therapeuo:
“Cuidar y sanar”
Representa la unión de fuerzas celestiales y de fuerzas ctónicas o del inframundo, por que nace de una madre muerta y por los poderes curativos de la serpiente.
Apolo su padre, era el médico divino y ordenó matar a su madre Corónide por infiel.
Por eso Asclepio nace de una madre muerta y en llamas, Apolo hizo de partero.
Desde este mito, el médico tiene que ver con el vivir y con el morir, por eso la simbología de la serpiente enroscada en el báculo o vara de ciprés, muda de piel en un instante y renace, vivir y morir, el instante es el factor de la síntesis del ser.
Un animal totémico, tan reconocido como tal que el segundo hijo de Hipóctres se llamó drakón (la serpiente).
El hombre es simbólico, antes que un ser de lenguaje. ( Y la razón la usamos a veces, somos animales de razón, pero no dueños de ella)
El símbolo es la representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada. (DRA)
Asclepio curaba con el sueño (incubación) y la palabra curativa en forma de ensalmo y de buen decir, a modo de psicoterapia pero también con el empirismo de la época: evidencia.
Una medicina basada en la evidencia y en la persona como ser humano que sufre, sueña, piensa y siente. (Unamuno)
Esta medicina coexistía con la hipocrática o empírica, pero no había muros como hoy con la medicina alopática u oficial y la medicina popular, del inconsciente colectivo y de arquetipos.
La curación por la fe también la realizaban los hipocráticos, no es casual que cerca de la escuela del gran profesor en la isla de Cos, había un bosque de cipreses, consagrado a Asclepio.
Cronología:
1500 a.C. Se conocen los orígenes en Tesalia, tierra de Asclepio y de su maestro el buen centauro Quirón.
Anterior al 600 a.C. En la poesía Homérica, se hace referencia a Asclepio y a sus hijos Macaón y Podalirio, como médicos héroes, no como dioses.
600-400 a.C. florecimiento de la familia médica con Hipócrates de Cos, allí se construye un santuario de Asclepio al lado del bosque sagrado de Apolo cipariso
500-300 a.C Florecimiento del santuario de Asclepio en Epidaduro el mas famoso.
291 a.C: Fundación del culto en la isla Tiberia de Roma, adonde llega en forma de Serpiente y Asclepio es bautizado Esculapio.
Kerényi El médico divino (ed sexto piso)
Simbología:
El símbolo de Asclepio es un elemento de tipo mágico místico de sanación de creencia en el arquetipo de curación y de apoyo y fortaleza ética, una comunión entre la Medicina Basada en Evidencia y Medicina Basada en la Persona, es la medicina como un saber de tripe legitimación: por la evidencia científica, por la eficacia técnica y por la rectificación ética del acto.
Habrá que conciliar intramuros, la medicina oficial basada en evidencia y la medicina basada en el paciente, pero también el muro exterior a la medicina y dar lugar a la medicina alternativa que es respetar el inconsciente colectivo que son los arquetipos y las creencias de la gente; por eso debería llamarse medicina complementaria.
Este es el legado de Asclepio: evidencia, curación por la palabra, escuchar al paciente, estar del lado de él.
La medicina y el acceso a la salud como un derecho humano y no como una ley de mercado.
Se puede si uno piensa como médico en el mejor interés del paciente, que es su bienestar, su respeto como persona, "cuidar consolar y a veces curar"
Podemos hacerlo siguiendo el legado de Asclepio, maestro, héroe y Dios de los médicos y del equipo de salud.
Feliz día
Marcelo Ocampo
http://elbaculodeasclepio.blogspot.com/2010/11/la-medicina-en-busca-de-asclepio_22.html
viernes, 30 de septiembre de 2011
El Fénix y el Gusano
En la mitología de los aromas, el código de las aves y de los gusanos es un ciclo sociocultural que remite a la muerte y la resurrección como el instante del eterno retorno.
En este ciclo, el Fénix es un súper águila, cerca del sol, por lo tanto el alimento que consume son los aromas, que no le dejan residuos por eso no produce excrementos, porque son alimentos de la Edad de Oro, donde dioses y hombres vivían en armonía.
Dicen algunos que en este esquema, interviene una larva, que nace de la cremación del Fénix, de su muerte, un gusano de los restos del ave que vuela a un lugar encantado llamado Heliópolis.
Allí se transforma en cinamomo, un aroma y luego crece y se transforma en Fénix, ave extraordinaria de un plumaje dorado que vuela mas allá del sol para luego perder sus plumas y caer en una especie de combustión solar y renacer de sus cenizas como gusanillo que come inmundicias de la calle antes de iniciar otra vez el vuelo hacia el sol.
Del excremento al perfume hay una larva producto de la cremación del Fénix.
O sea que si bien el Fénix es una superáguila, también es un infrabuitre en el campo mitológico de los aromas en el cual el ciclo va del gusano podredumbre al gusano alado, esto es, al avecilla cerca del sol, al súper águila y por encima de ella al Fénix, que decanta por el ciclo inverso en murciélago, serpiente alada y llega a gusano podredumbre para iniciar otra vez el círculo o ciclo del fénix.
Por está simbología de los ciclos si el gusano es vil, también lo es el ave solar.
En esto pensaba al recordar a mi amigo de la facultad, devenido en gran empresario del rubro de la medicina, en el negocio de los medicamentos. Era gerente de una importante empresa multinacional, había llegado allí trepando cabezas y pisando huesos de otros tan inescrupulosos como él, solo que él, era el más apto en este mundo de supervivencia en la selva de billetes, timba, codicia e inmoralidad.
Y así era el superáguila, viajaba asiduamente por asuntos de negocios en primera clase o en el jet privado. (de la empresa)
El se sentía el Fénix, cerca del sol, solía comer y beber en suntuosos restaurantes junto a otros ejecutivos, médicos manchados de sangre de safaris en investigación y ministros viles de gobiernos de turno que rifan los votos de las urnas en la mascarada (para ellos) de la democracia.
Al retornar a su su lujosa suite, iba con paso apurado, con sus pies marcando las diez menos diez, casi a punto de cagarse encima, en busca del trono donde todos somos reyes ( o ciudadanos).
Y de ahí, por el sumidero del gran laberinto intestinal, serpenteante como una enorme boa constrictora, tiró escatológicos residuos de Babel ,que lo situaban de Fénix a Gusano.
Al descender del aire, el hombre de saco y corbata con portafolio y aire de magnate, se aloja en Hoteles 5 estrellas en el piso más alto, una manera de estar siempre en un falso paraíso terrenal.
Una corbata de seda estaba unida a su bragueta, también de seda.
Por las noches, bajo el encandilamiento de luces tenues y calientes de spots empotrados en el cielo de yeso, como estrellas de vidrio, solicitaba jóvenes mujeres expertas en primorosas labores, panteras de buenos aromas, ligas unánimes de erección y perfumes de encantamiento asiático.
Usaba para estas ocasiones, calzoncillo de diseño animal print.
Dejaba el circuito de las aves para ingresar a la jungla de la seducción y sexo salvaje, transmutada y empastillada fiera teñida de azul sus vergüenzas y su lengua.
No le escapaba a un OPNI: Objeto Porno No Identificado.
Estas humedades, las escatológicas cagadas y las pituitas matinales, hacían descender al Fénix a la podredumbre barrosa y ahí se transmutaba en buitre carroñero, luego en murciélago de cueva oscura hasta el vil gusano de letrina.
El espejo le devolvía siempre la misma imagen de pulcritud y las personas que no estaban en su intimidad, lo miraban con complacencia y una envidia disimulada en la mueca de las plásticas sonrisas enayadas hasta el cansancio y otras bocas de plástico diseñadas por el mismo cirujano plástico.
La mujer, lo esperaba resignada como una moderna Penélope, que en lugar de tejer en el telar, ingería plastiformes somníferos con un poco del noble vino.
( la única nobleza que quedaba en la lujosa casa de dos plantas).
Los hijos, dos varones, habían ingresado a cursar altos estudios en facultades extranjeras, las mejores en Abogacía y en Contaduría, las carreras que por intereses bursátiles más que por vocación, habían elegido.
Ellos querían ser como papá, o mejores. Eran capaces de matar al padre y de casarse con la madre.
La falsa apariencia de Fénix, no ocultaba el aroma nauseabundo de pichones de buitres, difícil de disimular, aun con los costosos perfumes de marca internacional.
Ellos flotan en las nubes de Estrepsíades, aquel joven a quien su padre había pagado a un sofista para que le enseñe el arte de hacer dinero sin importar los medios para lograr el objetivo.
Los contactos hegemónicos de su padre, les harían mas fácil el escalamiento hacia el falso paraíso de la timba internacional que ellos ya conocían muy bien.
Y me pregunté, antes de que el sueño venza mis ojos:
¿Por lo menos uno podrá escapar del ciclo arquetípico del Fénix solar al gusano vil?
Marcelo Ocampo
sábado, 24 de septiembre de 2011
UN PEDAZO DE NOCHE EN EL DÍA DEL BOSQUE -Asterión en el Zoo-
Un pedazo de noche estaba olvidada en la mitad del día en el bosque, nadie parecía darse cuenta, pero debajo del robusto ciprés, con olor a ciervo, frente al longevo castaño, estaba ella de negro encaje y de una belleza sin tiempo, los árboles del bosque pronunciaron su nombre alguna vez cuando la voz de los oráculos era escuchada.
Todo en la oscuridad estaba suspendido, el canto de los pájaros, la algarabía de los niños en el zoológico, un laberinto dentro del laberinto de árboles del bosque dentro del laberinto de la ciudad de La Plata, con sus diseños en diagonales e historias masónicas. En la vereda del zoológico, las voces con resaca dominguera de los padres, arengando a la familia, flotando en el humo grasiento de los chorizos y los niños haciendo cola para obtener un delicioso cucurucho repleto de crocantes y explosivas palomitas de maíz y por los parlantes la música rítmica repetida hasta el cansancio.
Desde afuera, las almas que no participan de la escena dominguera, se llenan de una pátina de tristeza.
El rugido de alguna fiera mordiendo el aire, las hojas de los árboles sonando la canción de un viento sin respuestas y la luz de un tibio sol, se filtraban por encima de los laberintos sin techo.
Ariadna, la bella muchacha, sentada displicentemente en un taburete de madera rústica al lado del pórtico de entrada al zoológico, parecía haber visto la oscura noche olvidada, flotando en una cavidad del bosque, mientras entregaba con mecánico gesto los boletos de entrada a la prisión de los animales detrás de los barrotes de las jaulas.
Pero solo los niños fantasean con ser domadores o cazadores, ellos tienen ese privilegio de la ilusión, del jugar sin más.
A Teseo, el seductor y orgulloso guía del lugar, le gustaba su trabajo, megáfono en mano arengaba a las familias frente a cada jaula, explicando los hábitos de cada ejemplar encerrado.
Tenía por costumbre llevar una soga enroscada en el hombro, para dar la impresión de saber trepar por ella o para atar por el cuello a algún peligroso animal que pudiera escapar.
Tal vez en su inconsciente, la soga era el hilo de Ariadna que llevaba por temor a no encontrar la salida del laberíntico lugar.
El y Ariadna, habían tenido un corto romance, que terminó dadas las frecuentes conquistas o trofeos amorosos del gran seductor.
Minos, el director del zoológico, padre de Ariadna, veía con buenos ojos el romance de su hija con el joven quien además de guía, estudiaba veterinaria.
Su interés en cirugía de grandes animales, escondía su pasión por la sangre derramada; una vez mató de una certera puñalada a un mono que había escapado de su celda.
Contaba como una gran aventura la captura de minotauro, aquel ser mitad humano y mitad toro, hijo de Minos y de Pasifae. La madre abandonó al niño al nacer, no quiso ni amamantarlo y Teseo lo capturó a esa corta edad.
En verdad, el minotauro se entregó mansamente a Teseo y Minos, padre resignado, decidió cruzar el salobre mar con la familia, incluido el valeroso ateniense hijo de Egeo y todos se radicaron en la ciudad de La Plata, Argentina porque sabían de una inmensa colectividad griega que había echado raíces en la ciudad hace ya cien años.
Minos, quien desconfiaba de minotauro, su propio hijo, decide encerrarlo en el laberinto del zoológico.
¿Era para protegerlo?
Había echo correr un escalofriante rumor: Asterión, nombre de la criatura, cada 7 años se comía a 9 personas, presa de un irrefrenable apetito caníbal.
El laberinto había sido diseñado y construido en el centro del zoo por un tal Dédalo, arquitecto ebrio de geometría, que había salido de la cárcel purgando la condena por el homicidio de un sobrino.
Ariadna de vez en cuando miraba aquel pedazo de noche en la mitad del bosque.
Ella tenía curiosidad pero a la vez un ligero temor le hacía desistir de ir hacia ella.
Teseo, en un momento de descanso, se acerca a Ariadna y ella le dice:
-Teseo, observa aquel pedazo de noche en la mitad del día en el bosque frente a nosotros, como suspendida en un cavidad de aire, hasta tiene apariencia de una bella doncella.
-Sí, responde él,- la puedo ver es fascinante, iré de inmediato.
Con paso firme, de estratega, el seductor infatigable, se dirige resueltamente hacia ella, cruza la diagonal que separa el zoológico del bosque de árboles y cuando llega queda estupefacto: una bella mujer, de fino encaje, de cabello rizado color glauco envuelta en sugerentes velos grises, le dice casi como un susurro de encantamiento: -esperaba tu llegada, amado Teseo. El, con el corazón latiendo una carrera dentro de su pecho, sale del estupor inicial, la toma por la cintura y le pregunta: -Preciosa ¿cómo te llamas?
Ella se toma unos segundos para responder aquello que jamás hubiese querido escuchar él: - mi nombre es “Kere” y ahí se transformó en una horrible criatura, abrió sus fauces tragó íntegro a Teseo, se tiño de sangre y desapareció en una silenciosa implosión gravitacional, tan silenciosa como el silencio mortal.
El seductor despiadado, el cazador sanguinario, había sido seducido y cazado por Kere, la figura femenina de la muerte más espantosa.
Ariadna, horrorizada presenció toda la escalofriante escena, no tuvo tiempo para reaccionar, porque de repente un estampido como un trueno sonó en sus oídos y cuando abre los ojos, frente a ella estaba la luz divina, la epifanía de Dionisos, un joven de largos cabellos, vestido con túnica azafranada montado en un carro áureo tirado por dos hermosos tigres blancos.
Sin mediar palabra, él la toma suavemente de la mano y ella siente una extraña liviandad y sube con su nuevo amor, quien le obsequia una hermosa corona Boreal, con doce brillantes diamantes engarzados en la base semicircular de oro que ella usaría para su boda.
Detrás de la pareja, una ruidosa comitiva de silenos y de ménadas cantaban y danzaban alegremente al compás de los címbalos y el dulce sonido de las flautas de Pan.
A medida que avanzaban, Dionisos con un ademán de su tirso, hacía caer los barrotes de las jaulas y los animales se unían mansamente al ruidoso cortejo.
Al llegar al centro del zoo, las paredes del laberinto se desintegraron en el aire y el minotauro, lleno de luz, corrió a abrazar a su padre y luego a jugar con los niños visitantes.
Minos, presa del contagioso entusiasmo orgiástico, se puso a bailar debajo de una glorieta, marcando el ritmo con una pandereta.
Dédalo, negó el evangelio de la armonía de los mundos y se perdió en el laberinto del bosque.
En el zoo y frente a todas las miradas, cayeron las cintas que prohibían el acceso al tobogán a las hamacas, a la calesita y todos pudieron disfrutar de los juegos, Asterión era uno más entre los niños.
El prodigio del tirso hizo derrumbar las barreras invisibles de la indiferencia, de la discriminación y en armonía plena, hombres, niños y demás animales, cantaron el himno a la alegría.
Dionisos y Ariadna partieron rumbo a Naxos donde iba a acontecer su boda, en la isla de las vides de un día.
Marcelo Ocampo
24/09/2011
sábado, 17 de septiembre de 2011
Evidencia y práctica en medicina: entre Platón y Aristóteles
“La mayoría de los filósofos que estudia la naturaleza termina en la medicina”
Aristóteles
Para Aristóteles aunque el bien de la ciudad y el bien del individuo sean lo mismo es evidente que será mucho mas grande alcanzar el bien común que se encuentra en todo lo que existe. A diferencia de Platón para quien la virtud y la verdad son bienes ideales y absolutos.
Aristóteles que fue hijo del gran médico Nicómaco, define a la medicina y la política como teckné que persiguen un fin. El fin de la medicina es la salud, pero al médico no le interesa que es la salud sino los medios para curar la enfermedad, esto es, una ética de medios orientada a un fin: restaurar la salud.
Para esto recomienda la práctica rutinaria acompañada de la razón y propone la ética de medios por método inductivo.
Platón en cambio se orienta a la verdad abstracta a la teoría sobre la enfermedad más que a los medios y reestablecer la salud es un bien ideal y no un bien de la comunidad.
Con esta polaridad , la Medicina Basada en Evidencia y la Medicina Basada en la Persona quedan entre estos dos filósofos.
(concepto de Borges sobre el hombre: o se es Platónico o se es Aristotélico)
Estas consideraciones dejan entrever que la ética la medicina y la política son ciencias prácticas cuyo objeto son las acciones y no las especulaciones teóricas. Es una ética de medios orientada a un fin que para Aristóteles era la Eudamonía o felicidad.
Ambos reconocen que del cuerpo se ocupa la medicina y la gimnasia y del alma, la política.
No se puede pedir exactitud matemática en un conocimiento biológico que es probabilístico y la toma de decisiones está basada en incertidumbre.
Platónica es la Medicina basada en evidencia, con cifras, estadísticas, números, de salud y de enfermedad en una esfera celeste no con astros brillantes sino llena de paradigmas.
Aristotélica es la medicina basada en la persona o empírica.
Esta arqueología de la mirada médica (foucault) permite observar que el asunto está en el origen mismo de la práctica de la medicina en Occidente, cuando, desde una cosmogonía pasamos a una cosmología y desde una nosogonía a una nosología.
Marcelo Ocampo
jueves, 18 de agosto de 2011
Pesadilla en un Hospital de Capital Federal
Querido amigo: ya mas tranquilo, a vos que me invitaste a participar como panelista en el tema judicialización de la medicina en la semana de la bioética, hace ya algún tiempo, te voy a contar lo que viví: muy desanimado por el estado del hospital en general, entro y veo todo ese montón de gente tratando de trepar un ascensor para que los lleve al lugar de atención; los que pueden llegar liberándose del embutido humano dentro del habitáculo del único ascensor que funcionaba, para luego someterse a "metódicas servidumbres" como decía Jorge Luis Borges.
Mi caso fue paradigmático, porque recién llegado de mi ciudad La Plata, busco un “sillón blanco” para dar rienda suelta a las escatológicas necesidades intestinales, no trascendentales sino finales.
Busqué desesperadamente un baño, algo simple y elemental en la vida cotidiana. Pero ahí empezó la pesadilla, al recorrer todo un piso del nosocomio, llego al baño de caballeros pero estaba anegado con aguas turbias, heces flotando, maderas apiladas en el agujero del retrete, era la imagen viva de un lugar arrasado por un Tsumani.
A metros estaba el baño de damas, frente a la emergencia, no dudé, caminé hacia él, pero me detuve frente a la puerta rota mirando con espanto los restos del diluvio noático y la triste escena del arco iris que la voraz boca del sumidero se iba tragando.
¿Recordará Dios la alianza al no ver su arco entre las nubes?
¿Vendrá otra vez la catástrofe ecológica?
Con estos pensamientos en mi mente, literalmente “trepo” hasta el séptimo piso donde había gente amiga en el aula 70, lugar del evento y casi sin aliento pregunto al “Dr. Anfitrión”, por un baño, él que iba a empezar la charla, le dice a una voluntaria que me lleve al baño de Docencia e Investigación, cuando llego al sector, una secretaria que parecía una espía nazi de la guerra fría, con un revolver y una bala en la recámara dice: -“este sector es privado, lleve al señor al baño que queda pasando el pasillo, al otro lado del sector y un piso mas abajo”...la señora me acompaña sólo unos metros porque retrocedí a paso marcial y plantándome frente a la secretaria le afirmé enfáticamente -“me hago encima”.
Ella no podía negarme el baño pero lo hizo. Con el destino adverso frente a la necesidad mas escatológica y vergonzante, con mi frente llena de sudor y de venas que serpenteaban la piel como la serpiente intestinal mordiendo la salida inexorable de lo mas execrable, ahí nomás, y frente a la indecorosa adversidad, (cagarme encima), sorteo las líneas enemigas y me deslizo como un agente de contraespionaje, hacia el baño del jefe el cual, en efecto, era del jefe: “VIP”,un amplio pre baño separado por un biombo de policarbonato del baño propiamente dicho y compuesto de inodoro, bidet, y coqueto lavatorio, con cerámica, jabón líquido y dos tipos de perfumes, (uno pegado en el cerámico y otro más lejos, pero también al alcance de la mano, en un nivel de aromas de hotel 4 estrellas).
Una vez evacuada mi necesidad, no tuve más que apretar el botón, (con un caudal de agua del dios Poseidón), que se llevó la inmundicia por el sumidero de entrada a la cloaca, y perfumar en rigor, “exorcizar”, el lugar de la blasfemia con los benditos perfumes y arreglarme la corbata y la bragueta, para enfrentar a los de “afuera”.
Al salir, la señora alemana, (quien en primera instancia me negó el baño) se dirige a mí con falsa conciencia: -disculpe Doctor, no sabíamos quien era Usted...
(Vestía saco y corbata y llevaba entre mis manos una carpeta con logotipo que evidenciaban que estaba invitado a las jornadas).
Me retiré preguntando a la secretaria nazi si tenía crédito ante la eventualidad de una "segunda urgencia” y ella me aseguró que sí.
-Ocurre, DOCTOR que acá viene “CUALQUIERA” a hacer sus necesidades y nos deja el baño sucio, la gente es muy mal educada- en una clara alusión a los pacientes del hospital convertidos en ciudadanos ilegales, residentes extranjeros, pobres, sufrientes y maltratados sin derechos como los autóctonos del lugar, o sea “la gente bien”: médicos y secretarias del sector galeno VIP.
Entonces pude comprender que el hospital para la gente, a nadie le calienta, si alguien no puede cagar dignamente, a nadie le calienta, que toda la gente amontonada en un solo ascensor, a nadie le calienta, que un saco y una corbata y una firme resistencia como ciudadano sujeto a derecho, abren las puertas de un paraíso falso, construido sobre enfermedad, miseria, sangre y cloacas anegadas.
Por eso el Dr. Anfitrión es pesimista y yo optimista frente a la posibilidad de perforar la judicialización de la medicina, el tema de las jornadas. Cada caso que se judicializa, es la muerte de un médico y el asesinato de un paciente.
Porque no perdí la esperanza, porque avanza la indignación, fuente de reclamo de derechos humanos en justicia, porque si no cuento esto, el paraíso estará cerrado como los baños para los pobres y sufrientes que ni siquiera pueden cagar dignamente.
Marcelo Ocampo
miércoles, 3 de agosto de 2011
TARDE DE LUNES CON ATENEA
Tarde de lunes, fría, llovizna,
luces envejecidas y enfermas
de un domingo con dioniso.
Una cita a ciegas, como la ceguera de la tragedia.
Luciérnagas de bar con cucarachas atentas,
a metros del grupo Atenea.
Plátanos con follajes a lunares marrones.
¿Cómo íbamos a reconocernos?
¡Oh Atenea! la de los ojos glaucos
despejando la bruma, arrojando luz
en la salobre tarde del lunes,
la reconocí al instante
en la silla de aquel bar,
bebiendo una lágrima tan blanca
como la flor que Hermes muestra a Ulises
fecundo en ardides,
como antídoto para los hechizos de Circe.
Luego del vuelo circular
De una lechuza numinosa
el bar ya era barca
con velas de lino anemófilas
y en la proa,
la vieja encina parlante
de Dodona,
un G.P.S. orientado al Helesponto
en busca del vellocino de oro.
Y Atenea, la de ojos Glaucos,
se esfuma en el aire cicládico
mientras la cóncava nave,
surca las epidémicas
y vinosas olas
de regreso a el Pireo.
Ella espera bajo la sombra
de aquel primer olivo
que hizo brotar en el camino
para sus amados aqueos
y respira triunfante
flores de bronce y de sangre
de aquel memorable combate
sobre la ciudad de anchas calles.
¡Oh Atenea!, la que lleva la égida,
pronunciaste en mis oídos
con ecos oníricos
estas aladas palabras:
- Duerme un sueño tranquilo,
el fantasma del adivino Tiresias
ya se ha ido
la antigua ley de Cronos,
no hará caer las tinieblas
sobre la luz de tus ojos…
Y un argénteo dracma gira
actuando una tragedia y una comedia
como una máscara en el proscenio
del fértil jardín hespérico,
donde la serpiente duerme
acunada por las Hespérides.
Marcelo Ocampo
02/8/2011
jueves, 16 de junio de 2011
LA DIÁSPORA DE LA TRAGEDIA Y DE LA ÉTICA
(Imagen de la pelicula de Steven Spielberg)
Estas reflexiones surgen como una necesidad de contar las emociones que sacudieron mi alma luego de escuchar el relato de los sobrevivientes de los campos de concentración alemanes, en la reunión del jueves 9 de junio, como una Iniciativa de la Asociación Bio&Sur de Bioética y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación
Llamada: LOS EXPERIMENTOS MÉDICOS NAZIS Y EL CÓDIGO DE NUREMBERG
Memoria y prospectiva en bioética y derechos humanos para las investigaciones
Invitados:
Sara Rus, sobreviviente de los campos de concentración de Auschwitz y Mauthausen, Madre de Plaza de Mayo (Línea Fundadora).
Pedro Boschan, médico y psicoanalista, Profesor de Salud Mental de la Facultad de Medicina (UBA). Miembro de “Generaciones de la Shoá en Argentina”
Salomón Feldberg, sobreviviente de los campos de concentración de Auschwitz y Sachsenhausen, víctima de los experimentos sobre hepatitis.
El legado trágico de Grecia
El laberinto, la gran ilusión, puede ser una manera de morir si no se encuentra la salida o también el centro, que es el Minotauro.
La justificación de matar al ser mitad hombre y mitad toro, puede ser un rito de iniciación, un conocimiento a través de la mirada de aquello que no queremos ver dentro de nosotros o simplemente el odio que siente la joven Ariadna por su medio hermano diferente.
Otros dicen que el minotauro era caníbal, cada nueve años se comía a siete mujeres y hombres de Atenas, por eso Teseo, el valiente muchacho de pura raigambre ateniense, viene a Creta a matar al monstruo, una singular manera de hacer justicia por la patria matando al diferente, usando la razón estratégica llamada el hilo de Ariadna.
¿Será el mismo hilo el instrumento de la muerte por ahorcamiento de Ariadna?
En Esparta, la ciudad sin murallas, los espartanos arrojaban desde el Monte Taigeto a los recién nacidos con defectos físicos, no como rito de iniciación sino por una razón estratégica e instrumental: no servían para la guerra.
La mirada en la diferencia los excluía de la pertenencia a la especie humana.
La sangre en el monte, la sangre en las 7 puertas de Tebas, la sangre en la guerra de Troya, la sangre del sacrificio de Ifigenia muerta a manos de su padre Agamenón por una pueril razón de estado, la sangre coagulada en el cuello de Antígona, que obedeció a las leyes no escritas, de la familia, (el derecho de las sombras de Hegel), toda esta sangre llegó, por el cauce del hespérico río Rin, hasta el siglo XX y sumó mas caudal de sangre hasta desbordar Europa dos veces con las dos guerras mundiales.
Auschwitz, fue otro laberinto, el de la intolerancia y la xenofobia. 7mandamientos honrarán la deshonra.
La razón, el reyezuelo y el fuego
La marcha marcial de la razón estratégica y de la razón instrumental, acompasada y esvásticamente sonora, se desplaza por el continente europeo, alguien en un exceso de amor a la patria y de odio hacia el otro, decide la guerra.
En la cuenca de las aguas beligerantes, se hunde la acrópolis y el ágora. Solo el Cerámico devenido cementerio con olor a flores de naftalina, quedaba de aquella arquitectura apolínea.
Los generales estudiaron la estrategia de Epaminondas y de Temístocles para la victoria. La otredad se ahogó en la cuenca de la tragedia, ya no quedaba espacio para cuentos ni poesía, el paraíso se había cerrado.
El caballo alado Pegaso, dejó de ser la inspiración de los poetas y solo se nombraba como el instrumento con el cuál Belerofonte logró matar a la quimera.
En las escuelas solo se podía entonar marchar militaras e himnos bélicos, que ensalcen los valores de la patria, el amor a la patria, la muerte por la patria.
Estaba prohibido leer cuentos y mucho menos aquellos que tenían una alegoría de solidaridad como la fábula del reyezuelo quien vuela en busca del fuego; Dios estaba sentado en la colina del diablo y la pequeña avecilla, le pidió el fuego para los hombres. Dios le hizo la siguiente advertencia: -no vueles demasiado aprisa por que podrás quemarte las plumas.
El reyezuelo así lo hizo, pero al estar cerca de las personas, estas aplaudieron la llegada del fuego y el pobre pájaro, aceleró el vuelo y sus plumas ardieron provocando la caída de la avecilla. Las demás aves, conmovidas, le obsequiaron una pluma cada una y desde entonces el reyezuelo es el ave de pintoresco y abigarrado plumaje.
Solo el búho, no le dio su pluma por eso fue condenado a volar de noche y en soledad como la lechuza de Hegel que vuela al atardecer.
Las aves de la filosofía ilustrada, vuelan solas.
EL reyezuelo pudo volver a volar gracias a la cadena de solidaridad de las aves.
Algunas tradiciones dicen que el ave del fuego se transfiguró en Prometeo, el titán benefactor de la humanidad, que roba el fuego para bien de los hombres, así pueden vencer al miedo atávico a la oscuridad, a las fieras, pueden protegerse del frío y cocinar la carne.
Nadie se detuvo a pensar que una razón de estado, iba a ocultar el fuego a los hombres sumiéndolos de nuevo en la oscuridad unánime. Zeus- führer así lo había decretado.
La pertenencia a la orden divina, de la divina raza aria, borró el nivel ontológico entre el hombre y Dios, la xenofobia generó la intolerancia y los delirios de eugenesia empujaron al genocidio.
EL pueblo judío inicia así, la segunda diáspora de la tragedia.
La ética de la razón instrumental genera monstruos, que pierden de vista al otro, el mal en su singular opacidad, hostil al logos, es, en definitiva, un estado totalitario, es decir la locura colectiva, que encierra en ghettos a personas inocentes, mujeres niños hombres sometidos a las torturas mas aberrantes, a atroces experimentos “médicos”, a un destino de sufrimiento y de muerte.
El olvido del holocausto es la victoria de los fundamentalistas.
La memoria del holocausto es la victoria de la dignidad humana.
Las concepciones de la bioética en investigación
Juan Carlos Tealdi, nos informa de la saga de atrocidades en nombre de la ciencia, cuando se forma la Liga de Médicos Nacional Socialistas (3.000 en 1933, 38.000 en 1942), que coordinan la política médica nazi.
Rudolf Rahm, el médico eticista líder de los nazis, supervisaba la calidad de la educación médica.
Ferdinand Sauerbruch, venerado como pionero en cirugía torácica, integró el Comité de Revisión de Investigaciones que aprobó los estudios de mellizos por Mengele en Auschwitz.
Mengele experimentó con mellizos en genética y armas biológicas: infectaba a un mellizo y cuando moría mataba al otro para comparar resultados.
Kurt Gutzeit, dirigió los experimentos sobre hepatitis provocada en niños de Auschwitz: su ayudante, Arnold Dohmen, infectó a 11 niños judíos por punciones hepáticas.
El Juicio de Nuremberg contra 23 médicos nazis acusados de crímenes de guerra comenzó el 9 de diciembre de 1946 y concluyó el 19 de agosto de 1947. Siete médicos fueron condenados a muerte.
Y las violaciones a los derechos humanas continúan hasta el 2011.
La bioética universalista es asediada por la bioética regresiva radical, la cual es fomentada desde intereses económicos de las grandes empresas farmacéuticas.
Esta postura, abandona la Declaración de Helsinki en investigación y la reemplaza por las guías de buenas prácticas clínicas, con la dignidad de las personas vulnerada y los intereses de las empresas de los gobiernos y de la sociedad por encima de los intereses de las personas.
La paradoja más aberrante, está en el significado de la palabra médico deriva del latín medicus y éste a su vez del verbo griego medeo, cuidar a otro, o sea que el médico tiene en su propia razón de ser el cuidar a personas enfermas. Otra palabra clave es Terapéutica del griego therapeutiké y del verbo therapeuo, servir. En la etimología de ambas palabras hallamos el concepto de cuidar por un lado y de servir por el otro. Esta incursión filológica quiere ser un rescate de la vocación médica en el sentido de profesión y sacerdocio, es el arte por amor al hombre, la ética y la técnica de: “curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre”.
EL LEGADO DE VIDA DE LOS INVITADOS
La pregunta de Pedro Boschan
¿Cuál es la causa por la cuál los médicos de la Liga Nacional socialista, se apartan de su mandato ético y obedecen ciegamente a un sistema totalitario, donde la tortura y la muerte ronda en el aire?
Los alumnos de la facultad de medicina, frente a circunstancias donde la razón de estado se vuelve en contra de la moral, ¿harían lo mismo? ¿Por qué? ¿Quienes? ¿Cuántos?
Si uno solo optara por enrolarse en el genocidio, abandonando su interés primario, entonces hoy como ayer, seguiremos debiendo un gallo a Asclepio.
Hoy la nueva cuenca semántica abierta en el posmodernismo con la cúspide de los grandes laboratorios sobornando y comprando voluntades, es un lado de esa cuenca, bajo el signo de Hermes y su caduceo, el dios de los ladrones, volando este cielo sin resistencia, desde donde cayó la paloma de Kant, sin ofrecer resistencia frente al relativismo moral.
El mal en su radical opacidad, ya no encierra en ghettos, ya no hay barrotes, todo es más sutil, disimulada en la cotidianeidad y asociada a la felicidad.
La visión del panóptico Bentham ya no es para vigilar y castigar desde dentro de los muros, sino que es hacia el exterior, la realidad es imagen de la imagen fotoshopeada en infinitos pixeles. Ya no hay distancia entre lente y objeto, el punto blanco en la imagen ha desaparecido, la pixelización moral es el nuevo escenario.
Con el nuevo orden moral, tras la caída del muro ¿es posible un enrolamiento en el horror? Es posible y está ocurriendo en los centros de formación profesional, donde el paradigma biologicista reina sobre el humanista; en algunos ensayos clínicos, donde el médico prioriza su interés crematístico en conflicto con su interés primario de bienestar de los pacientes.
El sueño de Salomón Feldberg
La vara de ciprés de Asclepio (Esculapio), tiene enroscada una serpiente arborícola, cóluber longisimus, de color amarillo, por eso el amarillo es el color de la medicina.
También lo es de la ictericia, otra vez a Grecia por el camino de la lengua, ya que en griego amarillo es : ἴκτερος,.
En los experimentos con hepatitis, los 18 elegidos, entre ellos Salomón, han sufrido el horror, pero el poder curativo del alma, ha quedado demostrado: Asclepio descendió y en un rito de incubación, como terapéutica onírica, logró la curación sin secuelas del joven Salomón.
La ictericia es el símbolo de aquellos virus inoculados malsanamente, pero también lo es del poder curativo de la serpiente amarilla en el báculo de Asclepio, encarnado en aquel médico alemán que inicia la cadena de salvación.
Luego se supo y fueron bautizados los 21000 justos entre las naciones del mundo.
Salomón pudo filmar y narrar su estadía en el infierno nazi, como Ulises pudo contar el sufrimiento y la lucha por sobrevivir. Un legado de memoria y una derrota a la muerte que es una derrota al olvido.
Sara Rus: dos veces Antígona:
En la tragedia Antígona, de Sófocles, ella desobedece a su tío a la vez regente en Tebas.
El había ordenado mediante un decreto, no dar sepultura al cadáver de Polinices, muerto a manos de su hermano en la séptima puerta de la ciudad. La desobediencia era la muerte.
Antígona, no obedece y arroja tierra sobre el cadáver insepulto de su hermano.
Creonte, decreta que ella debe morir, pero Antígona se ahorca en su tumba.
El agón o conflicto trágico es la defensa de Antígona de la ley no escrita, aquella moral de los penates familiares, que se rebela en contra de la obediencia a la razón de estado o ley de los hombres impuesta injustamente por Creonte.
Sara Rus, al luchar por la vida de su madre, desobedeciendo las órdenes del soldado alemán, es Antígona enfrentando a Creonte.
La paradoja, es que años después, en otro proscenio del horror, es otra vez Antígona en la Argentina al enfrentar al monstruo de tres cabezas y color verde oliva.
Esta razón de estado, (otra vez la ley de la ética como razón de estado en contra de la moral), hace desaparecer a su hijo. Ella y su marido, reclaman por el destino de su hijo, pero la hipocresía de Videla niega la tragedia de los desaparecidos.
Una semana antes del 9 de junio, viene a casa una amiga que hacía 35 años no veía. Ella estuvo presa (lo supe después de años) y su hermana mi gran amiga de los años 70, desaparecida. El equipo de antropología, identificó sus restos que pronto le serán entregados. Cuando nos vimos nos reconocimos al instante, no al “estás igual”. Ella vio mi cotidianeidad y en ella nos dimos un fraternal abrazo.
Nos sentimos parte de la sociedad de valores universales, parte de esa memoria de frío siberiano en el país, del temor a las culatas, del curioso contraste de cachiporra y llanto de dragones camuflados con botas marrones y aliento a fango, bajo un cielo de pólvora y una pesada bruma que hundía la recta del horizonte. Pero el derecho a la libertad, traía la dignidad a la conciencia y en las narices, un perfume a revolución, como rara flor de jazmín y de sangre.
A modo de conclusión
¿Porque todo no ha desaparecido aún?, se pregunta Baudrillard.
Cuando el jueves 9 de junio, en el ámbito de la secretaría de Derechos Humanos, escuché el relato de las tres personas que, de la oscuridad mas radical, lograron salir a la luz, escapar del genocidio, mi emoción inicial fue de piedad, luego y a medida que el verbo del relato se iba tatuando en mi piel sensible, mi alma iba siendo invadido por una singular aflicción, como de plomo fundido.
No se como fue el proceso, pero de repente, como si Poseidón con su tridente haya golpeado la fuente de mi conciencia, brotó un manantial de indignación, frente a tanto horror.
Allí pude ver como fantasmas, los ojos poliédricos del reptil con escamas en forma de esvástica.
Luego, posé la mirada en los nobles rostros, de aquellas bellas personas, con su cruz de sobrevivientes para contar para no olvidar, para regar las fuentes de la querida memoria.
Escapar de la muerte, de varias formas de morir, de hambre, de tristeza, de un balazo.
Y la poesía de la Odisea, como símbolo de la lucha por la supervivencia. Ulises pudo cegar al monstruo de un solo ojo y salir de la cueva del horror.
Cuando los otros cíclopes preguntan a Polifemo -¿Quién te hizo daño?, -nadie, contestó él. Y los cíclopes lo creyeron loco. “Nadie” como forma de olvidar, nadie como la locura de alguien que cometió canibalismo con los compañeros de Ulises, fecundo en ardides. El olvido es una forma de locura y de muerte como lo es el genocidio.
La memoria y el contar es elegir la vida, el legado de la lucha por sobrevivir y la indignación frente a la injusticia mas atroz, memoria para que ese mal no vuelva a canibalizar a la humanidad.
La diáspora de la tragedia y de la ética, que, en la heroína Sara Rus, ocurrió dos veces, es también la diáspora de la esperanza por aquellos 21000 justos entre naciones, una marcha de corazones que deposita la fe en la raza humana.
Ahí en esa reunión, con los testimonios de estos sobrevivientes del holocausto con su mensaje de justicia, esperanza y memoria, encontré la respuesta de porqué todo no ha desaparecido y seguimos “eligiendo la vida”.
Marcelo Ocampo
jueves, 26 de mayo de 2011
sábado, 9 de abril de 2011
EL CAMINO DE HIPOTENUSA -La aflicción de Pitágoras-

Un día, Hipotenusa, se arrojó a las aguas del Nilo, nadó un trecho, montó en un buey camino a occidente, luego, en toro, llegó a Tebas y de ahí en burro, hasta Judea.
Sabe que en Tebas hay un niño Dios, coronado de hiedras y de pámpanos y en Belén, otro niño dios nacerá, se mecerá en la cuna y la cruz será su sacrificio.
El carpintero construyó la cuna y la cruz.
Hipotenusa, pronto reinará en algún lugar, como ya reinó hace años, no se sabe cuántos, en el bajo Egipto.
Ella tiene memoria de un paraíso perdido en la antigua sabana africana.
Pitágoras, se despierta esa mañana, lava su cara de legañas en el agua de la jofaina, se sirve un magro desayuno de pan de cebada, agua (no bebía vino) y una aceituna. Satisfecho el primer apetito, va a casa de Milón de Crotona, su mecenas y su alumno, abre la puerta debajo del dintel, atraviesa el patio, el pórtico, sube las escaleras de madera, golpea la puerta de doble hoja de encina que da paso a la estancia y, desde adentro, él contesta: - pasa querido maestro, ya estoy despierto.
Pitágoras, presa de una gran aflicción, ingresa y pregunta: - Milón, discípulo predilecto, ¿haz visto a Hipotenusa?
Con aliento a buey en celo, Milón, acostado al lado de una mujer diestra en primorosas labores, contesta:- ¡Oh, maestro!, no la he visto, sabes que no comprendo muy bien a Hipotenusa y sus catetos, soy un soldado que se prepara para combatir contra Sibaris, la ciudad de los corruptos, la vamos a aplastar, mataremos a todos los hombres y nos haremos de un gran botín de oro, ganado y de bellas mujeres que serán nuestras esclavas.
Atribulado, Pitágoras, se retira, camina por las angostas calles de tierra, preguntando a cada habitante de la polis, por su querida Hipotenusa.
Nadie la ha visto.
Muchos pensaron que el maestro se había vuelto loco.
Para colmo, corría el rumor de su creencia en seres lunares sin boca que él llamaba “daiomones”.
Pitágoras, muy afligido, vuelve a casa, sin albergar la esperanza de encontrarla, pensado que tal vez, algunos acusmáticos arrepentidos de su orden, la habrían raptado.
Estos desertores, dejaron de creer en verdades indemostrables y guiaban sus acciones por axiomas vacíos de toda moral.
Ya no comulgaban con la hetería soteriológica de la cofradía pitagórica.
El juramento era el recurso del lenguaje, entre la polis y la religión, pero, las imprecaciones eran cuestión cotidiana, el poder y el conocimiento había que mantenerlo entre unos pocos. En la parodia de juicios en el Areópago, los jueces eran parte de la gran conspiración.
Pitágoras era un instrumento para sus planes. Los que cometieron perjurio contra él, siempre vieron a Hipotenusa, su hija legítima, como una amenaza para su mundo de intrigas y de sofismas.
Los aritméticos, en cambio, estaban enamorados de Hipotenusa, algunos se animaron a pedir su mano, pero el maestro tenía otros planes para ella.
Lo cierto es que la raíz cuadrada de 25, sin el 5, ya era nada.
Y los sofistas avanzaban con sus retóricos discursos, arengando a las masas.
Pitágoras vuelve a Samos, llevando en una bolsa de cuero, los cadáveres de dos catetos y de un ángulo recto.
Luego de un largo tiempo, Pitágoras, sentado en un promontorio rocoso de Samos, concentró su mente, hasta entrar en trance siguiendo las milenarias técnicas aprendidas de consagrados chamanes como Zalmoxis y Abaris.
Su cuerpo quedó inmóvil y su alma extática, partió hacia donde nacen las voces de los vientos, buscando noticias de su hija.
En su chamánico vuelo, pregunta a los vientos, y a las otras almas que vagan sin destino en las praderas de Asfódelos, por su querida Hipotenusa.
Nadie la había visto.
Hasta que, al noveno día, mas allá de la pradera de los muertos, el alma del chamán llega a un lugar, pasando por una puerta de 7 estrellas: era el país de los aromas.
Fue ahí donde el alma de Pitágoras termina el largo viaje.
Hipotenusa, su querida hija, estaba en medio del bosque de aromas, plácidamente sentada sobre un soberbio trono de asiento hueco, con un cetro de oro y engarces de perlas y de ámbares.
Sobre su cabeza, lucía una hermosa corona de cinco puntas, tan brillante como el sol y un par de bellos aros, colgaban de sus rosados lóbulos, con la forma del símbolo áurico.
Un collar de plata con una gran estrella pentagonal de marfil, adornaba su largo y níveo cuello.
Hipotenusa era la reina de un nuevo mundo, de un paraíso, con árboles de mirra y de incienso, alimentados por los brazos de cuatro ríos, con hombres y mujeres de una gran bondad que se alimentaban de malva y asfódelo, mientras gozaban de los aromas, en el país más allá del cielo, con el sonido envolvente y celestial de las flautas de Euterpe.
Aquella beatitud incorruptible, llenó de luz inicial el alma de Pitágoras, que ya no tenía necesidad de volver a su cuerpo extático en Samos, porque ya, era parte del todo.
Marcelo Ocampo
viernes, 18 de marzo de 2011
Siempre fuiste Carlitos -A mi padre-

Papá, a pesar de las peleas inútiles acerca de política, el destino me hizo testigo de tu agonía, del último suspiro, y te fuiste, tragando la última sopa de un sorbo, con una sonrisa y con esa esquelética imagen de lo ineluctable, apenas oculto entre bromas y el zorro en la televisión, con el sargento García haciendo de las suyas, justo en el instante inicial, cuando Estudiantes metía un gol. (De la brujita)
Y los pañales descartables, que sitúan a Borges en el colchón de las metódicas servidumbres, con la escoria de de la carne viva, con esa pierna atada a lo barrotes de la cama.
Tu dignidad podía mas, estabas en otro lugar, tu gemelo, hijo del laberinto, ya te había indicado el camino.
Siempre fuiste Carlitos.
-Se lastima, dice la enfermera. -Por eso tenemos que atarlo.
-¿A quien? Pregunté.
- A Carlitos, me contesta con sorpresa.
¿Cómo se puede atar el alma si ya no estabas ahí?
-Clínicamente Carlitos está bien, dice el doctor, cuando ya dejaste de ser, paciente.
Y tragando la sopa de un sorbo, sopera sopa de letras no pronunciadas, sabiendo que era el último alimento y embriagando las pupilas con el enorme sol que entraba por la ventana del quinto piso de la clínica, un testamento de luz, en cama ajena, aquella que tocó en suerte.
No te sorprendió la muerte que esperabas con alguna ansiedad, en la última y seductora cita.
Sí, vos la querías, tanto y tanto la querías.
¡Mienten aquellos que dicen que el sol y la muerte no pueden verse a la cara!
Mienten descaradamente, yo fui testigo, de sus blasfemas palabras, de sus inútiles perjurios, que ya se hundieron, para siempre, bajo los terrones de la húmeda y fría azúcar negra.
Tus nietos nunca te vieron beber la sopa- me lo dijeron- siempre te escucharon gritar el gol de tantas copas.
Siempre supieron que el nombre del abuelo era y es Carlitos.
Te oímos llorar, de puro macho, con el tinto en la garganta al ritmo del dos por cuatro, de la almohada bandoneón del gordo dormilón y, (dicen), en el zaguán con la trompeta de Satchmo y, en el hogar del minotauro, con yellow submarine, detrás del estadio.
Y te fuiste a Medellín, desde donde la voz canta mejor y el hollín no tizne la flor en el ojal, y fuiste soldado en la banda de patrulla americana, y ya, jardinero del cielo, sembraste el más bello naranjo en flor.
Y cantaste con tu afinada voz, la primera canción de cuna, para el nieto que aún estaba en el nido, antes que la madre sepa.
Y ya, transitando el camino de los “eternautas”, un amigo de las estrellas, te dijo, con voz compinche, casi al oído: siempre fuiste, Carlitos…
Marcelo
16/3/2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Caso Melina
El jueves 3 se realizó la reunión propuesta por Bio&Sud y la secretaría de derechos humanos, por el caso Melina, la joven de 19 años que pedía una sedación profunda para no tener conciencia del dolor, un reclamo desde la autonomía sólidamente fundamentado por ella y la madre, una muerte digna, sin dolor ni sufrimiento, claramente distinto a una eutanasia. Los médicos llevaron el caso al comité de bioética del Garrahan ¿(Bioetización)? el cuál recomendó - en realidad dictaminó- que no se lleve a cabo el pedido de la paciente. Ella muere el martes 1ro y no se sabe porqué (tal vez la presión mediática) ni quienes decidieron dormir a Melina desde el viernes 25 de febrero.
El testimonio de la madre, fue la cúspide del dolor, de la indignación, sus palabras eran verbo hecho carne, otra vez la piel sensible la carne doliente y la razón lúcida. Una mujer reivindicando los derechos de su hija, tan joven y tan lúcida y tan sufriente, pesando 18 kilos, operada varias veces por su neurofibromatosis y su cáncer, pobrecita con tantas cruces encima y el lúcido reclamo de la sedación profunda no tenido en cuenta por los médicos, colocan a Melina y a su madre en la saga de las antígonas, en un tiempo en que la tragedia ya no es ciega pero tampoco se supo o se quiso ver.
El principio del fin de la medicina está cerca si no logramos recuperar el interés principal del médico y del equipo de salud: la dignidad y el bienestar de los pacientes.
Marcelo Ocampo
PAGINA 12 – LUNES 28 DE FEBRERO DE 2011.-
EL TESTIMONIO DE UNA PACIENTE TERMINAL QUE PIDE MORIR CON DIGNIDAD Y RECLAMA UN LEY PARA CASOS SIMILARES
“Quiero transitar lo último que me queda en paz”
Tiene 19 años, está internada en el Hospital Garrahan y su estado es terminal. Con una lucidez formidable, esbozó ante Página/12 su pedido: que los médicos la duerman hasta morir. También reclama a la Presidenta y el Congreso una ley de muerte digna.
Por Mariana Carbajal
Melina González está postrada en la cama de una de las habitaciones del Hospital Garrahan. Su delgadez impresiona, igual que su palidez mortuoria. Tiene casi todo su cuerpo escuálido paralizado. “Yo les ruego cada día, no sé como pedirles (a los médicos) que me duerman, para poder estar en paz”, dijo a Página/12. La adolescente, de 19 años, que pesa menos de 18 kilos, está internada hace más de un mes, con una enfermedad degenerativa del sistema nervioso que no tiene cura. Su calidad de vida –explicó ella– se deteriora día a día. Con esfuerzo, para que se escuche su voz, pidió a la presidenta Cristina Fernández que convoque al Congreso para debatir una ley que le permita una muerte digna. “Yo creo que como el mío hay un montón de casos similares. Y estaría bueno que haya una ley que nos ampare a los que estamos enfermos, que nos comprenda”, dijo, acompañada por su madre, Susana Bustamante, que trata de no alejarse ni un minuto de su lado y la apoya en esta dolorosa lucha.
En su espalda quedan las huellas de un tumor maligno que le tuvieron que extirpar en 2009 y por el que fue sometida a quimio y radioterapia a lo largo de 2010. “Quiero transitar lo último que me queda en paz, sin sufrir, durmiendo”, insistió Melina. La voz suena clara, pero cascada.
Melina quiso hablar con este diario para contar su situación. La charla fue grabada el miércoles por la tarde en la habitación del hospital. La adolescente reclamó que le suministraran una sedación lo suficientemente profunda para no tener conciencia hasta morir, luego de que los médicos del Comité de Etica del Garrahan rechazaran su petición, en un dictamen fechado el 4 de febrero, con el argumento de que su cuadro no se encuentra en fase terminal y, por tanto, no están amparados para cumplir con su voluntad. En diálogo con este diario, Melina les respondió: “No es digno vivir así: tengo paralizado casi todo el cuerpo y lo poco que siento, me duele. No puedo sostener ni una taza y tengo que estar acostada. Me ahogo, no puedo respirar.
No es vida, no quiero seguir así. Y ellos no me entienden, piensan que siempre se puede salir adelante. Pero yo no doy más, no puedo”. A pesar de su cuadro médico, Melina está lúcida y expresa con suma claridad su posición.
Está previsto que el “caso Melina” sea analizado el próximo jueves en una reunión convocada en el ámbito del Ministerio de Justicia por la Red Argentina de Bioética y Derechos Humanos, una iniciativa de la Asociación Bio&Sur de Bioética y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. “Este es un caso muy particular: no entra dentro de la casuística nacional ni internacional. No está pidiendo eutanasia, tampoco que dejen de tratarla. Pide que la duerman. Está pidiendo evitar la conciencia del morir. Habitualmente en medicina se piensa en el sufrimiento físico. Este es un sufrimiento psíquico fundamentalmente. Está pidiendo que la priven de conciencia. Es la libre decisión para perder la capacidad de decisión. Creo que no es fácil de argumentar, pero que su pedido es atendible”, opinó el médico Juan Carlos Tealdi, coordinador de Bioética de la Secretaría de Derechos Humanos y, además, del Programa de Bioética del Hospital de Clínicas.
Metáforas
Tal como informó Página/12 una semana atrás, Melina tiene un diagnóstico desde los tres años de neurofibromatosis tipo 1, una enfermedad degenerativa del sistema nervioso, y además sufre cifoescoliosis severa, que le causó la deformación de la columna. Fue operada en seis oportunidades en su infancia. De acuerdo con su historia clínica “desde junio de 2008 presenta, además, restricción respiratoria severa”.
–A mí se me hace muy pesado todo. Los médicos no me dan respuestas. Hablan con metáforas y no se les entiende –empieza el diálogo Melina. En la mesa que está al lado de su cama se ven fotos del bebé recién nacido de una amiga. Ella iba a ser su madrina. Lo pudo conocer. La amiga la visitó con la criatura. Recuerda ese momento y es el único instante en que se puede ver en sus labios un esbozo de sonrisa. No permite que ningún otro amigo la visite desde que llegó al hospital el 24 de enero y el deterioro de su salud se precipitó. Prefiere que la recuerden con la sonrisa que iluminaba su rostro cuando estaba bien y a pesar de sus múltiples dolencias, hacía una vida normal. Sólo deja que la vean sus dos hermanos, de 25 y 23 años, y su madrina, además de su mamá.
–¿Qué le está pidiendo a los médicos? –preguntó Página/12, el único medio al que quiso recibir.
–Que me duerman, porque no es digno estar así, si tengo paralizado todo el cuerpo. Lo único que me anda es esta parte –se señala desde la zona del pecho hacia la cabeza– y los brazos, pero tengo poca fuerza. Ya no puedo sostener ni una taza porque me pesa. Y lo poco que siento (del cuerpo) me duele. Después estoy en la cama todo el día acostada. No es digno. Esto no es vivir.
–¿Qué le dicen los médicos?
–Los médicos piensan que voy a poder salir a bailar la conga. Ahora intentan darme medicación pero ya no me hace efecto, mi cuerpo la rechaza.
–Entonces, ¿los medicamentos no la duermen?
–No. Yo les decía, si ellos hubiesen aceptado mi decisión desde hace tiempo no estaría viviendo todo esto, no estaría sufriendo.
–En el 2009, cuando le extirparon el tumor de la espalda, dejó por escrito ante un escribano que no quería que la mantuvieran conectada a un respirador artificial...
–No quería nada que desmejore mi calidad de vida, y entonces hice el testamento.
–¿Por qué cree que los médicos no aceptan su pedido?
–Por ahí tienen miedo porque hay gente que confunde el descanso, una sedación paliativa, con la eutanasia.
–Me decía que los médicos hablan con metáforas, que no se les entiende. ¿Qué dicen?
–Cuando yo les expresé que quería dormirme y no saber más nada y no seguir empeorando cada día más, ellos me decían que yo estaba equivocada porque quiero blanco o negro, no quiero matices. Y que con dolor no podía pensar. Y me decían que cuando pase un poco más de tiempo yo iba a querer seguir viviendo así. (Pero a mí) se me hace muy, muy pesado. Sobre todo a la noche me angustio mucho.
–¿Está reclamando además una ley de muerte digna?
–Yo creo que como el mío hay un montón de casos similares. Y estaría bueno que haya una ley que nos ampare a los que estamos enfermos, que nos comprenda.
–¿Qué debería contemplar la ley?
–El sufrimiento de las personas. Vamos a ver si la Presidenta se ocupa. Ella puede pedir que el Congreso se reúna. Podría crearse un tribunal de salud (para evaluar estos casos).
Hasta que cayó postrada, Melina hacía una vida normal. Terminó el secundario en el Instituto San Francisco Solano, de Claypole, en 2009, e incluso se fue de viaje de egresada a Bariloche. Estudió teatro en la Escuela Municipal de Bellas Artes y estaba haciendo un curso de dramaturgia en el Centro Cultural Rojas, de la UBA. Tenía en sus planes estudiar una carrera vinculada con el medio ambiente. Además, trabajaba haciendo tortas para eventos. Con esos antecedentes, los médicos piensan que podría volver a salir adelante.
Pero Melina dice que su cuadro actual no es comparable con otras circunstancias que tuvo que enfrentar:
–Ellos están comparando mi calidad de vida de antes con la de ahora: no tiene comparación. Todas las operaciones y las cosas que a mí me pasaron anteriormente fueron diferentes. Ahora no siento nada, no siento las piernas, no siento la panza. La situación cambió. Ellos me dijeron que lo mío no tiene vuelta atrás. Cada vez sube más la parálisis. Me están haciendo sufrir cada vez más. Quiero transitar lo último que me queda en paz, sin sufrir, durmiendo.
El viernes por la tarde, la mamá de Melina se comunicó con este diario para informar que en las últimas horas su hija había recibido medicación que le había producido un sueño profundo, aunque no tiene la certeza de que la adolescente no vuelva a tener conciencia.
El dictamen del Comité de Bioética
Por Mariana Carbajal
El 4 de febrero, el Comité de Bioética del Hospital Garrahan emitió un dictamen que rechazó el pedido de Melina González de una sedación profunda para perder la conciencia hasta la muerte.
Su solicitud fue analizada por el cuerpo, según consta en el acta a la que accedió Página/12, en una reunión convocada el 28 de enero. Aunque la resolución del Comité no es vinculante, tiene carácter de recomendación, los médicos que la tratan no han accedido a su voluntad. Alegan que su cuadro no es terminal. Al menos, ésa era la situación hasta la sedación de los últimos días, aunque la madre de Melina no sabe si será permanente. El dictamen lleva la firma de la coordinadora del cuerpo, la doctora Fernanda Ledesma. “La sedación paliativa terminal es un procedimiento médicamente procedente y éticamente aceptado frente a pacientes que se encuentran próximos a la muerte y para los cuales se carece ya de toda medida terapéutica alternativa que pueda siquiera brindarle algo de confort. Pero fuera de las situaciones previstas clínicamente no resulta una medida adecuada ni justificada. Por ello mismo, y a medida que evolucione, el equipo de salud deberá junto a Melina y su familia, ir evaluando permanentemente las diversas alternativas terapéuticas en pos de indagar acerca de algún cambio de opinión acerca de las terapias aceptadas o rechazadas, o de las distintas posibilidades terapéuticas con las que se cuenta científicamente para tratar su deterioro y su sufrimiento”, consideró el Comité.
Los proyectos de “muerte digna”
En la ciudad de Buenos Aires no hay ley de “muerte digna”, tampoco a nivel nacional. Sólo en la provincia de Río Negro hay una normativa. Algunos legisladores porteños están preocupados por el vacío legal, entre ellos, Gabriela Alegre, de Encuentro Popular para la Victoria. “Estamos trabajando, junto con especialistas, en un proyecto de ley de muerte digna que vamos a presentar en marzo en la Legislatura de la Ciudad. Nuestro objetivo es que en todos los hospitales de la ciudad, públicos o privados, las personas puedan ejercer su derecho a la autonomía y que se las respete como sujetos dignos con capacidades de decidir en el momento de la muerte. También pretendemos dar certezas a los profesionales de la salud y transparentar y regular una práctica que existe, que todos sabemos que se da, pero que actualmente los/as médicos/as realizan en total soledad emocional, jurídica e institucional”, adelantó Alegre. María José Lubertino, por su parte, está preparando otro proyecto.
EL MEDICO CARLOS GHERARDI ADVIERTE SOBRE EL DERECHO DE LOS PACIENTES
Una visión desde la bioética
Reconocido experto en bioética, Gherardi señala que el sufrimiento psíquico debe ponerse en igualdad de condiciones con el físico. “Los médicos deben facilitar que se cumplan los derechos de los pacientes”, destaca. Y reclama una ley nacional.
Por Mariana Carbajal
“A veces se menosprecia el sufrimiento psíquico como el de Melina, que además siente dolor físico”, advirtió el médico Carlos Gherardi, integrante del Comité de Bioética de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, reconocido experto en la temática. Autor del libro Vida y muerte en Terapia Intensiva. Estrategias para conocer y participar de las decisiones, Gherardi está convencido de que el marco legal vigente avala el cumplimiento de la voluntad de Melina, sin que los médicos se arriesguen a una demanda judicial. En su opinión, Melina debería exigir una segunda opinión de otro equipo médico, dado que en el Hospital Garrahan, donde está internada, se niegan a acceder a su pedido de una sedación profunda hasta que muera. “Si bien yo creo que los médicos no tienen la obligación de hacer lo que no están médicamente de acuerdo, sí tienen que facilitar que los derechos de los pacientes algún otro equipo médico que los comparta pueda garantizarlos”, señaló en una entrevista de Página/12.
–Melina pide que la duerman lo suficientemente profundo como para no tener conciencia de su estado hasta que le llegue la muerte. ¿Hay legislación que ampare su voluntad?
–La ley nacional 26.529 sancionada en noviembre de 2009, llamada de Derechos del Paciente, Historia Clínica y Consentimiento Informado, si bien no contiene todos los supuestos que debería tener una ley “de muerte digna”, para usar la denominación coloquial habitual, contiene elementos que significan un avance cierto en varios aspectos relativos al tema que tratamos. Las grandes carencias de esta ley son no referirse a los pacientes inconscientes y a todo el tema del soporte vital (es decir, la abstención y retiro por ejemplo de un respirador artificial) que es la gran diferencia con la ley provincial de Río Negro, pero que no son aplicables a la paciente Melina. La 26.529 es una ley civil, de orden público y por tanto, de aplicación en todo el país. Lo más importante es que se les da apoyatura legal a las directivas anticipadas en línea con lo normatizado ya en el artículo 19 de nuestra Constitución Nacional. Y defiende enfáticamente los derechos del paciente a decidir con respecto a su integridad, dignidad, autonomía, libertad y valores personales. Se refiere, asimismo, al derecho a rechazar tratamientos. Excluye explícitamente el derecho a solicitar prácticas eutanásicas. La directiva anticipada hecha por Melina ante un escribano cumplimenta este requerimiento y podría quizá ser mejorada respecto no sólo de no usar medios mecánicos –que pueden brindarle en una terapia intensiva–, sino solicitar sedación paliativa.
–¿Cuál es la diferencia con la eutanasia?
–La Asociación Española de Cuidados Paliativos (Secpal) distingue entre la sedación paliativa y la terminal y en agonía. Dice que “se entiende por sedación paliativa la administración deliberada de fármacos, en las dosis y combinaciones requeridas, para reducir la conciencia de un paciente con enfermedad avanzada o terminal, tanto como sea preciso para aliviar adecuadamente uno o más síntomas refractarios y con su consentimiento explícito, implícito o delegado. Se trata de una sedación primaria, que puede ser continua o intermitente, superficial o profunda. Los requerimientos éticos serían: 1. Existencia de un síntoma refractario (cuando no puede ser adecuadamente controlado). 2. Objetivo de reducir sufrimiento o distrés. 3. Reducción proporcionada del nivel de conciencia a la necesidad del alivio del sufrimiento”. La diferencia con la eutanasia es clara. Eutanasia es el pedido voluntario de un paciente con una enfermedad mortal o sufrimiento insoportable de que un tercero le provoque la muerte para su propio beneficio (el que el paciente identifica como tal), con la administración de un tóxico o droga que por sí mismo provoque la muerte. Es la que existe legalmente en Holanda, Bélgica y Luxenburgo. En Argentina esto es un homicidio. Contrariamente, si la administración de una droga como la morfina en dosis crecientes para calmar el dolor adelanta en el tiempo la llegada de la muerte, está moralmente permitido, y es buena praxis médica.
–¿En ese caso el profesional está protegido por la ley?
–Sí, y hasta es aceptada por la Iglesia Católica por el principio moral del doble efecto: hay una intención primaria y total buena y un efecto colateral posible no deseable ni buscado como consecuencia de conseguir el primer resultado necesario. En el caso de Melina se trata de una sedación que no le provocará la muerte, sino una disminución de su nivel de conciencia pero se le mantendrá, estimo, la alimentación, la nutrición y otras medidas que aseguren su confort y alivio.
–Los médicos fundamentan su negativa en que consideran que su estado no es terminal. Dicen que otras veces salió adelante. Pero ella insiste en que ya tiene casi todo el cuerpo paralizado, que siente muchos dolores en la pequeña superficie corporal que todavía puede mover, que ni siquiera se puede sentar, que está acostada, y que no es ésa una vida digna, por eso quiere una sedación profunda.
–El punto central está en que el equipo de salud que la atiende no cree que se trate de un caso avanzado o terminal y que el sufrimiento psíquico y físico no se lo considera refractario o con una entidad tal que merezca esta sedación que solicita y que no será la causa de la muerte. Y esto es otro aspecto del problema, más allá del temor a una demanda judicial que creo imposible si tiene la directiva anticipada hecha con plena lucidez y hasta con acuerdo de los padres. Y me parece que en este caso la paciente y la familia tienen el derecho a una “segunda opinión” de otro equipo de salud. Es un derecho que está garantizado por esta Ley 26529 aunque lo dice con otro nombre. La ley 26529 dice en el artículo 2º, inciso g: “Interconsulta Médica: El paciente tiene derecho a recibir la información sanitaria por escrito, a fin de obtener una segunda opinión sobre el diagnóstico, pronóstico o tratamiento relacionados con su estado de salud”. Este tema de la segunda opinión tiende a proteger los derechos de los pacientes. Si bien yo creo que los médicos no tienen la obligación de hacer lo que no están médicamente de acuerdo, sí tienen que facilitar que los derechos de los pacientes algún otro equipo médico que los comparta pueda garantizarlos. Esto pasa con los Testigos de Jehová: si un médico no está de acuerdo en no hacer una transfusión de sangre que el paciente rechaza por razones religiosas tiene la obligación de trasladarlo a otro lado donde alguien esté dispuesto a consentir ese pedido religioso aunque por ello ocurra la muerte. En Argentina hay un fallo de la Corte sobre un paciente Testigo de Jehová, el caso Bahamondez, que protege la autonomía absoluta del paciente en estos casos. Hace unos días tomó estado público una muerte al respecto, pero al médico no le pasará nada porque el paciente tenía su directiva en una escritura.
–¿Qué legislación hace falta en el país para garantizar, sin controversia, la voluntad de los pacientes a tener una muerte digna?
–Una ley que contemple a nivel nacional, como la de Río Negro, la situación de los pacientes inconscientes, permitiendo la participación familiar en la decisión –como ocurre por ejemplo en la donación de órganos–, y la particular situación de la abstención y retiro de soportes vitales (respiradores, alimentación y nutrición). Simultáneamente debería trabajarse para frenar en los tribunales “la industria del juicio” que aterroriza a los médicos a veces justamente y otras veces no, como en este caso. De todos modos, ni la más refinada técnica legislativa ni los pronunciamientos judiciales, por mejores que fueran, resolverán nada si no se comprende que estos temas de la vida y de la muerte son de la sociedad y no de la medicina. Por el contrario, rescatar la intimidad de las decisiones entre paciente, familias y equipo de salud será imprescindible para avanzar.














